Hoy fui a almorzar a la casa de unos grandes amigos, ya habia posteado cosas de ellos en este b
log. Siempre es un gusto ir, ellos me tienen un cariño filial impresionante. Él me dice que me busca porque es como si conversara con su hija (ella ahora vive en Alemania), me lleva como si llevara una gran sorpresa algún día. Ella me recibe con los brazos abiertos de par en par y me aprieta fuerte cuando la abrazo, entre palmadas enérgicas.
Su casa es grandiosa, es realmente hermosa. No es ostentosa, pero es bella, es íntima…no podría ser de nadie más en el mundo. Acoge.
La entrada de la casa tiene un letrero hecho de mosaicos, con el nombre de la dueña de casa (que a todo esto, es un nombre muy dulce). Se entra por un pasillo de manzanos que están cargadísimos de frutos verdes. Al bajar del auto, ella grita a darnos la bienvenida y suelta una brazada de flores de lavanda que recién ha cosechado. Un segundo más tarde, paso por un lugar donde su gata regalona ha parido 4 gatitos pequeños el día de año nuevo.
Él me lleva a la terraza para mostrarme su nuevo proyecto, una mesa cuya cubierta tiene 3 grandes girasoles en un fondo azul, hecho de mosaicos de cerámica que el corta y amolda. Yo le digo que algún día seré tan rica como para comprar uno de sus originales, y en un segundo nos encontramos hablando de los ideales comunistas del producir según tu capacidad, satisfacer tus requerimientos según tu necesidad…de la motivación intrínseca del hombre al trabajo y de cómo los incentivos fomentan o no el esfuerzo. Así de fácil.
La mesa está puesta cuando llegamos y ella me explica que están pasando por un momento vegetariano, asi que comemos variedades impresionantes de ensaladas, con un guiso exquisito de berenjenas y arroz blanco, alrededor de jugo natural de los damascos que ellos han cultivado en su patio. Simple, delicioso, familiar, natural.
La conversación siempre tiene que ver con su necesidad de hacer sentido del mundo. Política, actualidad nacional e internacional, posturas ante problemas fundamentales de la vida en sociedad. Nunca farándula, nunca el tiempo, ellos no tienen necesidad de inventar de qué hablar.
Siempre pienso que me gustaría llegar a la madurez de mi vida como ellos. Ellos han crecido juntos, se han formado juntos. Vinculados con su famila extendida, pero no dependientes. Son los personajes más orgullosos de sus hijos que conozco, pero no es un orgullo ciego de cualquier padre, sino fundamentado con ver que ellos son miembros activos de una sociedad.
Yo debería juntarme más con ellos. Me hacen bien.
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